InicioFITLOSOFÍAConsejos para sí ir a entrenar

Consejos para sí ir a entrenar

No a todos les encanta el entrenamiento. No todos tienen esa sensación positiva cuando se acerca uno de los pocos momentos del día para la desconexión. De darle a esa rumiación alegre sobre los ejercicios y cargas a utilizar… Es la dopamina generada antes de tocar una mancuerna. ¡Qué maravilla!

Y, ¿qué le diría yo a una persona que le cuesta coger el hábito de ir a entrenar? Que no es negociable. Que no tenga ni un momento de pensar, siquiera, en alguna excusa para desviarse de ese encuentro con las barras. No hay otra opción (a no ser que sea una urgencia de verdad, claro).

¿Tenemos programado el entreno a las 06:00h? ¿A las 10h? ¿A las 18h? No-es-negociable. Vamos al entreno. Cuando llevemos 10 minutos entrenando daremos gracias de no haber dejado espacio para la duda. Yo también tengo esos días, aunque mi adherencia está ya más que consolidada, en algún momento también me digo a mí mismo: no-es-negociable. Bajaremos las cargas si es necesario, tomaremos más tiempo para recuperarnos entre series, elegiremos ejercicios que requieran de menos estabilización por si tenemos un mala temporada de cabeza, pero no-es-negociable.

Cuando tenemos motivación por hacer algo, primero nos animamos a hacerlo y luego lo hacemos. Cuando tenemos una resistencia podemos probar a hacerlo al revés. Primero lo hacemos y luego nos aninamos. No esperemos motivación cuando no estamos motivados. Tiremos de disciplina.

Intentemos compararlo a como cuando fregamos los platos después de usarlos. O como cuando nos lavamos los dientes, guardamos la ropa, tiramos la basura, cogemos el coche para ir a trabajar, pagamos la hipoteca o estudiamos para un examen. Quizás si fuésemos más conscientes de los beneficios que nos puede aportar el entrenamiento a cualquier edad, en lo que respecta al orden, a la disciplina, al fortalecimiento de cuerpo y mente, iríamos disminuyendo esa posible resistencia. Si ya tenemos una edad (pasados los 50 años, por ejemplo), más beneficios. Más «oblicación» tendríamos que tener de entrenar.

Algunos consejos que pueden ayudarte

No pases por casa. No se te ocurra amodorrarte en el sofá. Prohibido. De clase o trabajo a entrenar. Te tomas un café si no es muy tarde y tienes que hacer tiempo, si es necesario, pero no pases por casa. Lleva la mochila ya preparada, incluso el polvo para el batido post, o fruta o incluso la comida de después. Ten todo preparado. Será una forma de obligarte. Sería una pena con lo que has dedicado en la preparación.

Piensa en algunos ejercicios que te gustaría hacer ese día. Que no es lo mismo que sólo hacer lo que te gusta. De hecho, cuando nos gustan muchos unos ejercicios son otros totalmente diferentes los que más necesitamos hacer, porque acabamos descompensado el trabajo por grupos. Bien, pues imaginemos esos ejercicios que nos gustan, pero dentro de los grupos que nos toquen, y los vamos a hacer tanto para empezar como para acabar, y dejaremos en el medio aquellos que también están en nuestro programa de entreno pero que no nos gustan tanto. Es un poco sandwich de gusto/responsabilidad/gusto.

Busca un/a compañer@. Comprométete. O con tu entrenador. O dile a alguien que vas a entrenar y lo que vas a entrenar. Es una forma de cumplir porque otros también están al corriente. Somos personas de palabra, ¿no? ¿O somos personas que hablamos por hablar? El hecho de que «alguien espere eso de nosotros» nos generará un plus de «oblicación» exterior.

Piensa en que tienes que marcar en el calendario al llegar a casa. Cada vez que cumplas con el entreno tacha el día en el calendario. A medida que vayas viendo que vas tachando, serás más consciente de a lo que estás comprometid@. Y cuando lleves una buena racha, ya no la querrás romper. Es una forma de hacer visual este compromiso que tienes contigo mism@.

Puedes ir más allá. Y puedes anotar los ejercicios que quieres hacer ese día y compararlo con lo que realmente has hecho, después. Incluso hacer una tabla con las cargas y repeticiones estimadas y otra en la que anotes las cargas y repeticiones que hiciste realmente. De lo que se trata es de entender el entrenamiento como un reto y como una mejora personal. Y cuando nos cogemos cierto pique a nosotros mismos, cuando intentamos superar, poco a poco, ciertas limitaciones, también mola.

Permitirte un capricho si es un entreno que se te hace cuesta arriba. Imagina que toca un grupo que no te gusta nada. Por decir… La espalda. Toca darle a los remos como si no hubiera un mañana, pero se te atragantan. No te gustan tanto como unas buenas sentadillas hasta abajo. Pues si tienes un disfrute con la dieta programado, hazlo esa noche. Tanto si llevas un control en las kcal como si no las llevas, reparte esos premios de la semana y que algunos toquen en los días que sabes que costará más. Y si no hay entreno, no hay premio, obvio.

Objetivos pequeños. Si no tienes adherencia porque estás empezando en este mundillo consigue pequeños objetivos, como, por ejemplo: mejorar la técnica en la sentadilla sumo con mancuerna, activando más glúteos y core o aumentar un poco la carga y el tiempo bajo tensión en las repeticiones en el ejercicio de prensa. Algo. El tema es que haya datos medibles que ir sumando y que te den un refuerzo por progreso.

Si es porque estás con la menstruación y tienes mucho dolor. Quizás es día de tomar un descanso. Aunque también trato con muchas chicas con las que bajamos el nivel en el entreno y luego se sienten mucho mejor. A veces no es cuestión de rendir al máximo, sino de haber cumplido, en la medida de lo posible. De desconectar un ratito de todo.

Como en la vida, en el entreno: hay cosas que no son negociables. Buen entreno.

Artículo anterior
Artículo siguiente
RELATED ARTICLES

Memento Mori

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

La Creatina

Memento Mori

Recent Comments